Un Mensaje al Corazón

por Mons. Rómulo Emiliani, c.m.f.


 

Diviértase Sanamente

Hay un tiempo para trabajar, un tiempo para descansar, un tiempo para aprender, también hay un tiempo para divertirnos.

No todo en la vida es trabajo, no todo es obligación. También hay que divertirse sanamente y liberar tensiones acumuladas. Pero hay que escoger diversiones sanas, positivas que nos permitan desarrollar la mente, el cuerpo y el espíritu. Todos llevamos en el corazón un niño que tiene necesidad de reír, de cantar, de jugar. El juego es muy importante, pues nos recuerda que no debemos tomarnos muy en serio. El que aprende a reírse de sí mismo, raras veces se enferma emocionalmente.

Existen muchas ocupaciones que pueden llenar estos ratos de esparcimiento como son los deportes, los juegos de mesa como el ajedrez, el dominó y otros. Algunos disfrutan coleccionando estampillas, monedas, flores, insectos o mariposas, etc. Tal vez tengan aptitud para la música y prefieran tocar un instrumento musical o cantar en un coro. Si tienen alguna habilidad manual pueden dedicar su tiempo a la costura o a diferentes artesanías. Hay tantas actividades sanas, tantas cosas positivas que podemos hacer y que además de higiene mental, nos desarrollan intelectual y físicamente y también nos divierten.

Hay que evitar entretenimientos negativos o malsanos donde entra el licor y tentaciones que no llevan a nada bueno y que además nos hacen perder el tiempo y son perjudiciales para la salud física y emocional. Destruyen, no construyen.

Hay que aprender a vivir mejor. Y aprender a divertirse sanamente ayuda a mejorar la calidad de nuestra vida. ¡Qué excelente ver amigos que se reúnen a conversar, a reír, a realizar juegos, dinámicas de integración y relajación! Y, ¡qué triste saber que hay muchos que se reúnen para destruirse en una burda y atroz borrachera, con conversaciones y chistes bajos que empobrecen su calidad de vida! Para muchos, diversión es sinónimo de licor, trasnocharse y luego... un gran vacío en sus vidas. Es verdad que todos llevamos un niño dentro del alma que necesita reír, jugar, saltar, correr. Pero cómo lo "ahogamos" en licor, conversaciones absurdas y pérdidas continuas de sueño. No sabemos divertirnos...

Ciertamente necesitamos divertirnos sanamente. No todo en la vida es trabajo. Psicológicamente, divertirse produce gran descanso y relajación. ¿Por qué no escoge usted algo positivo que lo entretenga? Necesita reír más y a carcajadas algunas veces. Necesita reírse de sí mismo. En el juego competimos con otros, sin nada que perder, y nos relacionamos más con los demás. Es hermoso. Jugando nos olvidamos un rato de nuestras obligaciones y luego vamos con más energía al trabajo.

Aprenda a divertirse sanamente. Dios no quiere verlo triste. Dios quiere verlo sonriente. La risa también viene de Él. De Él viene todo lo que es bueno. Dios también sonríe. Y no se olvide, ¡CON DIOS, USTED ES INVENCIBLE!

 


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